jueves, febrero 12, 2009

El día que me bajé al pilón.

(He intentado dejar en el anonimato a esta persona, espero que no sea reconocida)
Los tiempos vienen duros, "duros" de cojones.
Me despidieron hace 20 días de mi trabajo de pocero-desfangador, todo el día oliendo mierda, viendo mierda. Cuando salía del alcantarillado también, viendo mierda. Pero era remunerado y nos hacía falta en casa. Prometí y prometo que los míos no pasen hambre mientras viva.
Me echaron por una tontería, por matar a una rata de las alcantarillas que parecía un caimán por el tamaño. Me hice con su boca, me doblegó y me tiró al suelo, nos fajamos en la disputa. Saqué mi atornillador mientras ella devoraba mi mano izquierda y se lo clavé tantas veces en la cabeza como dolor me infringía. La maté. Su cabeza no era una cabeza, parecía una Cuatro Estaciones extra de Parmesano y doble de tomate. La reventé, mientras gritaba la pérdida de mi miembro.
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Hasta aquí todo OK. Me operan cuatro veces del brazo herido, pudiendo salvar, al final, la mitad del antebrazo. Se habla de una prótesis para dicho miembro que nunca llegó. Siete meses de baja.
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Transcurrido el tiempo, me incorporo a la tarea y un encargado me indica que debo ir a las oficinas centrales. Me huele mal (como de costumbre) y parto para allá. Finiquito preparado y que le vaya bien. Poco finiquito, poco me puede ir bien.
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Hundidos en esta CRISIS galopante que impera por cuatro que quieren que exista, echo 152.000 curriculums en empresas (incluso cerradas) con el afán de poder pagar los gastos que genera nuestra familia y hogar. No hay noticias. No hay E-Mails. Me anuncio como puto, por si cae algo, realzando mis dotes varoniles y cambiando mi barriguita cervecera por esos abdominales de fotosof.
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Mis plegarias no tienen puerto y recurro a la tangente: prostituirme vilmente con lo que pase por la calle, lo que sea, hombres mujeres, animales,...
Me acoplo en la calle Aduana, vestido como fui a comprar el pan, unos vaqueros, una camisa barata y unas deportivas de marca. Le tiro los trastos a tod@ el que pasa. Son las dos de la madrugada, hace frío, peroespero calor.
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Un grupo que sale de una discoteca próxima a mi ubicación me bacila, no es momento de dejar a esas ratas sin vida. Se juerguean de mi por ofrecerles trabajo (bucal). Si supieran. ¡Qué bonito dormir y comer caliente a costa de Phaphá! Una chica del grupo me mira y cuando se están alejando con su trozo, recula y me regala un"olvida tu rabia con ellos, defiende a los tuyos".
Esta chica me marcó. Volví a guardar el cuchillo.
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Han pasado tres horas y mis mensajes pornográficos no han tenido su fin. Se acerca un barrigudo a lo lejos. Otro que dirá que no.
-Guapo-le digo.
-Borracho!!, me contesta.
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Son las seis y media y nadie se ha dejado hacer favores orales por mi parte. Un señor aparca el coche en la otra acera. Corro hacia él y le presento mis servicios. Me comenta que él no pagaría 20 € por eso, acaso 5. Accedo. Me como hasta la salsa, salgo del vehículo limpiándome la boca con las mangas de la camisa, diciéndome que tengo que ir al mercado, a ver si puedo afanar algo de fruta para poder comer.
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Tiro para el mercado con un sabor agridulce, no pensaba yo que podía llegar a eso. De camino, no recuerdo haber cobrado al cincuentón. Reviso los bolsillos, nada. Nada. Al final, no he cogido el billete. Cuando las rebajas llegan jodidas...

(Todo esto es coña, pero dar tiempo al tiempo...)

6 comentarios:

Menda dijo...

Es que me suena el imbécil de la foto, pero..........(grrrr)

favores orales por tu parte?.............

anselmo dijo...

Menuda historia de bajos fondos.Los lunes al sol tendría quue haber tenido a ese personaje de protagonista.

anselmo dijo...

Bueno, eso si los lunes al sol la hubiera dirigido el almodovar de los comienzos de su carrera

silpivipiapa dijo...

¡jo! yo pensaba que los favores orales eran recitar una poesia o leerle un cuento a un cieguecito desvalido...

pero eso de meterse cualquier cosa en la boca, me parece totalmente insalubre....

¡pues a ver si encima vas a pillar una gripe!.....

Esteban dijo...

Hacia años que no oia la expresión "bajarse al pilón"......

Curiosa historia..

Un abrazo,

Esteban

Julito dijo...

Te he notado unas manchas blancuzcas en la comisura de los labios, como los gorriones.

¿Has cambiado la cerveza por horchata?