domingo, febrero 22, 2009

La llamada interior

(Me comenta Javier, más conocido en el argot bloggero como "Tu tío el del BarÇa" el rumbo de algunas entradas que he plasmado en este blog. Javier, lector asiduo del mismo, compañero, y, ante todo, amigo, me insta a salir por un momento de mi paraíso de seres desdentados, rabos afilados y culos partidos. Releyendo algunas de mis reseñas anteriores con él, observo mi obcecación por esos temas y le encomiendo a que lea mi próxima entrega. Reconoce más trabajadas, por así decirlo, entregas mías a modo de relatos, en las que los temas tan manidos por mí se quedan a un lado y sale el Agus de la prosa. Correcto. Y como estoy completamente de acuerdo con él, el relato que escribo a continuación se lo dedico especialmente a Javier "el eléctrico", y en deferencia a vosotros lectores. Espero os guste. Salud, amor y cerveza a espuertas.)
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La llamada interior
Hoy ha sido un día de trabajo agotador. Estoy realmente cansado. Creo que los croissants que tengo que caducan mañana van a ir a la basura. Hoy me voy a la cama sin cenar. Me abro una cerveza para relajarme y otra para bebérmela. Al final, me bebo las dos. Ojeo el correo. Se me cierran los ojos... Un último cigarro ensucia el cenicero de la habitación. Humeante, lo espachurro contra la base del enser y vuelco la cabeza en la almohada. Duermo.
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Sueño estar en un parque con muchos niños, gritos y jolgorio. Sentado en un banco, riendo y mirando pasar a la gente, me he hecho mayor... Suena mi móvil, no recuerdo haber cambiado la melodía, el ring que espeta el teléfono no lo reconozco, me sobresalta. Me despierto. Suena el teléfono fijo del salón, son las cinco de la mañana.
Cuando voy a llegar al aparato, la llamada se corta. Pulso la tecla para ver el número y sale una retaíla de cifras más larga que la de una cuenta corriente. No hay ningún mensaje, me acuesto tranquilo. Duermo.
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Al día siguiente, salgo del curro algo más descansado. Quedo un tío que me vende un ordenador Spectrum y vuelo para casa con ilusión de rememorar viejas historias.
Lo conecto, cargo algún juego del amigo-vendedor, flipo en colores varias horas.
Suena el teléfono. Me acerco al salón y cuando voy a coger el aparato, veo reflejado el mismo número de tantas cifras en el visor. Lo levanto.
-Diga? -silencio- ¿Diga?
Al otro lado se oye una respiración cansada y aquejada, pregunto quién llama, pero la respiración y unos quejidos como de dolor sin ritmo constante siguen. De repente, se corta la llamada. Pulso para llamar a la tecla de última llamada, y me ponen con Telepizza. Cuelgo. Recojo la llamada entrante y llamo. Una voz artificial me dice que el operario al que llamo no existe. Cuelgo el teléfono y me voy al ordenador comprado.
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Los días sucesivos tengo llamadas de ese número a razón de dos o tres por día, reviso mi terminal y en mi ausencia, no ha habido ninguna llamada perdida de ese número. Creo que alguien me quiere gastar una broma.
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El día al que me remito, ha sonado ya tres veces el teléfono con las mismas contestaciones por parte del interlocutor. Quejidos, comienzos de llantos,... La situación me empieza a incomodar. Vuelvo a llamar antes de irme a trabajar y la voz mecánica me dice que el teléfono no existe. Me voy a currar.
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A media noche, suena el teléfono en el trabajo y me hacen una seña de que es para mí. Me acerco, lo cojo. Es mi madre. Mi hermana ha tenido un accidente de coche y está en el Hospital. Salgo del trabajo, cojo el coche, arranco, primera y se me cala. Creo que estoy algo nervioso. Llevo algo de stress laboral encima. La noticia me ha roto, normalmente cuando te dicen que no ha sido nada es mucho.
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Conduzco a toda hostia, cagado, por mi hermana, por lo que le diré después de DIEZ años sin hablarnos, se me pasa de todo por la cabeza. Doy las largas a un coche para que se quite, tanto caballo le está aborregando al dueño. Llego al Hospital. Subo las escaleras como un padre primerizo distraído, pensando qué le diré a mi hermana.
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En el pasillo me encuentro con mi madre, me dice que está fatal. Los del SAMUR le han dicho que la han conseguido estabilizar pero que está muy grave. Quiero pasar, pero una celadora no me deja. Le comento el asunto y niega el paso. Me acerco a su oído y le digo la frase mágica. Mira a ambos lados, asiente y me dice una palabra:"rápido".
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Busco entre las camas a mi hermana y la veo al fondo. Corro como un poseso hasta su cama. Está con respiración artificial, heridas múltiples y el rostro desfigurado. Le pregunto qué ha pasado y me dice que "un fatal accidente, yo no soy la culpable". Lloro a su lado, agarrándola la mano, mientras un señor de verde me dice que no puedo estar allí. Le pregunto si me oye. Deja caer un "sí" que apenas aprecio. Le digo que siento lo que ocurrió, le pido perdón y le digo que quiero abrazarla. Arquea los hombros como si le diese lo mismo. Le pregunto si puedo darle un abrazo, el abrazo del perdón. Masculla un "por favor", ininteligible para la mayoría de los humanos. La abrazo.
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Las siguientes conversaciones con mi hermana no tienen remitente. Balbucea y espeta sangre por la boca. Me consiguen echar los celadores a base de golpes. Salgo y está mi madre en el pasillo. Nos sentamos. Lloramos desconsolados sentados en la puerta de la UVI.
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Sale el médico de guardia media hora después y nos certifica la muerte de mi hermana. Son las 3:35. Nos derrumbamos.
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Saco el móvil para hacer unas llamadas y veo que tengo 45 llamadas perdidas. Lo tengo en silencio. Las llamadas provienen del número que me martilleaba en casa. Un mensaje sin leer. Del mismo número. El de tantas cifras. Lo abro. Ponía escuetamente " Gracias por el abrazo, yo también te quiero" Hora 3:20.
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Hace tres semanas que pasó esto y muchas veces me apoyo en la ventana diciéndome que si alargo el cuerpo un poco me voy a abrazar a mi hermana. Lo pienso. ¡Qué abrazo le daría!
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El Agus

14 comentarios:

santapecadora dijo...

Los pelánganos como escarpias, oye!

yo,lamiss dijo...

A mí me ha entrado párkinson en el lagrimal. Pero si tiene sentimientos!

Sergei Megusta, Nati Abascal y Carmen de Mairena dijo...

Vaya dos cabronas estáis hechas. Os ha molado el asunto?

Menda dijo...

Joer, tú............
( pues se me ha metido algo en la lentilla que..........)

GRAN RELATO ( SI ES QUE LO ES) SEÑOR AGUS, GRAN RELATO.

yaves dijo...

joder si que te deja triste esta historia, espero que sea ficción

bessitos

martin dijo...

me gustaba más tu otro estilo, la verdad

anselmo dijo...

Coño. Casi que me has hecho sudar por los ojos. pero escalofríos por el espinal si que lo has conseguido.
¿y cual es la frase mágica?

Julito dijo...

A mi también se me ha erizado algún que otro pelo (no voy a decir de dónde).
El relato es buenísimo primo. Te golpea en lo más hondo y te deja catatónico por unos minutos sin dar opción a una reacción inmediata.

El cambio de estilo define a la perfección lo que sé de ti: que eres arriesgado, cojonudo y único.
Todo cualidades, mamón.

Contestando a Anselmo, creo saber cual es la frase mágica si tenemos en cuenta la respuesta de la celadora.
La frase mágica no puede ser otra que: "¿como quieres el polvo?"


Un abrazo Agus y recuerdos para tu primo el del Barça

Chocolat Soul dijo...

Menudo cambio de registro... Te ha quedado chulo pero al igual que el señor martin (todo un maese) opino que me gusta más tu rollo chungo, cabroncete... jejeje... Ese se te da muy pero que muy bien. Eso si, uno de estos tristes de vez en cuando van bien para crear cosillas nuevas. Molto benne!

Pissarra Negra dijo...

Buen relato, señor Agus.

Aunque al principio parece de terror... Esto de soñar con un parque con muchos niños y gritos es una auténtica pesadilla!

Salutaciones.

yo,lamiss dijo...

Pichí pichá no santa? jaaja
¡Un besazo de mi parte para Nati que soy su fan!

Oscar dijo...

El artista es el artista, siempre que escribe deja su huella, lo haga en el tono en el que lo haga. Yo no me imagino a nadie capaz de colar un Spectrum en una hostoria de familas rotas y asfalto mojado con la tranquilidad con la que Agus lo ha hecho. Un diez para el.

Ahora deberias intentar colocar un amor de esos rosados en uno de tus habituales relatos... demostrando a toda esta gente que te sigue, que eres capaz de lo mejor... :P


Un beso cosita.

S.C. dijo...

Hola.
Acojonante.

Y me he descojonado con lo de abrir una cerveza para relajarte y otra para tomarte, y al final beberte las dos, jajajaj
Saludos!

Anónimo dijo...

estupendo sobrino,lo llevas en la sangre, pero espero mucho mas de ti. Me gustaria que me contases esos chascarrillos de tu dia a dia sobre esos personajillos de los que me hablaste en alguna ocasion. Un abrazo muy fuerte para ti y otro para tu primo julito.